domingo, 23 de mayo de 2010

Adolescencia y sexualidad


Podríamos decir que de un viaje se trata o de un proceso de transición entre la infancia y la vida adulta, seguramnete sería la definición más apropiada de la adolescencia. Se asocia la adolescencia con el inicio de las transformaciones biológicas y fisiológicas de la pubertad, sin embargo, éstas son una parte del conjunto de cambios que se producirán. Hay que destacar que todas estas delimitaciones varían de una cultura a otra y también a lo largo de la historia de cualquier cultura y sociedad.


Según el uso general que recibe en la actualidad, la adolescencia se refiere a un periodo de la vida comprendido entre los 13 y los 19 años, aunque como bien sabemos estas edades varían según las fuentes de información que consultamos.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido como período adolescente, el comprendido entre los 10 y los 19 años de edad. Es un período de cambios muy profundos y rápidos, en el cual los adolescentes, tienen que tomar una serie de decisiones muy importantes para su futuro.

Adolescencia y Sexualidad
La sexualidad es un proceso evolutivo, una experiencia personal y una expresión del comportamiento, influenciada por numerosos factores biológicos y modulable por la inteligencia y la voluntad. La sexualidad engloba una serie de condiciones culturales, sociales, anatómicas, fisiológicas, emocionales, afectivas y de conducta, relacionadas con el sexo que caracterizan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo.


La sexualidad, implica mucho más que el coito, implica gozar y sentir plenamente con todas las posibilidades que nos ofrece nuestro cuerpo. Así cada persona y cada pareja, vive su propia sexualidad de modo diferente, sin que existan normas ni recetas para vivirla. En nuestra sociedad aún existe mucha ignorancia referente al sexo, por ello todavía circulan muchos tabúes y errores en torno a la sexualidad, consecuencia de una escasa educación social.

La Educación sexual comprende muchas cosas: hablar sobre las relaciones de pareja, cómo debe ser el trato entre dos personas que se quieren, nuestra idea del amor, la expresión de afectos, la expresión de enfados y desacuerdos. Hablar sobre las relaciones humanas, el respeto, las emociones.
Hablar sobre los cuerpos, sus cambios con el tiempo, las características de los cuerpos de mujer y de hombre, la belleza que tienen todos los cuerpos y el valor de su diversidad. Hablar sobre la sensibilidad de la piel, y que la sexualidad está repartida por toda su superficie, que no sólo está en los genitales.

Las mejores fuentes de educación sexual suelen ser los padres, los programas escolares o las campañas de salud pública. Los adolescentes que no reciben información adecuada de estas fuentes frecuentemente llenan ese vacío con consejos inadecuados que reciben de sus amigos y de los medios de comunicación.

Estar informado no significa empezar antes a tener relaciones sexuales. Algunos pueden pensar que dar determinada información sobre la sexualidad, puede despertar en los adolescentes mayor curiosidad o incitarlos a tener experiencias sexuales “antes de hora”. Muchos estudios demuestran que, cuando se informa bien, saber da tranquilidad, ayuda a reconocer la propia realidad sexual y sus límites.



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